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Noviembre 2015
Manejo de Malezas en Maíz

 
Sistema de recomendación de manejo de malezas en maíz

Para ser efectivo y sustentable en el tiempo, cualquier sistema de manejo de malezas debe combinar herbicidas con distintos mecanismos de acción que sean igualmente eficaces en el control del espectro de malezas presentes. Se debe considerar tanto el manejo de malezas durante el barbecho, como durante el ciclo del cultivo. Es importante llegar sin malezas a la siembra pero también considerar el manejo de las mismas durante las primeras etapas del cultivo, así como disminuir el número de malezas que llegan a producir y dispersar semillas en el lote.

La manera de afrontar los problemas de malezas en los cultivos se puede dividir en dos tácticas:

Manejo preventivo/proactivo: puede aplicarse en ambientes sin alta presión de malezas resistentes o difíciles de controlar con glifosato.
Manejo reactivo: es el que se aplica en ambientes con alta frecuencia de malezas problemáticas ya sean resistentes o tolerantes a glifosato y/u otros herbicidas.

Para ambos sistemas se identifican distintos momentos de intervención que se detallan en la Figura 1. Los mismos consisten en aplicaciones de barbecho largo, pre siembra – pre emergencia y post emergencia. Las opciones de residuales y hormonales para mezcla con glifosato en cada momento dependen de la situación particular del lote, malezas, región, etc. En el sitio web http://www.roundupreadyplus.com.ar/arbol-de- recomendacion.aspx se presentan soluciones por región, rotación de cultivos y maleza problema con un alto nivel de detalle respecto del manejo. Actualmente los modelos “reactivos” de manejo de malezas figuran en la página como “rescate” para manejo de malezas duras y “Manejo curativo” para manejar malezas resistentes a glifosato.


Manejo de herbicidas en barbecho químico largo

Las aplicaciones de herbicidas en barbecho químico largo se componen de glifosato (Full II o ControlMax) más un herbicida hormonal y otro residual. El manejo temprano de malezas de germinación otoño invernal, principalmente rama negra, es crítico para llegar con el lote en condiciones al momento de la siembra. Una intervención oportuna en invierno evitará la necesidad de tratamientos de pre siembra muy caros y no tan efectivos sobre malezas en estadios avanzados de desarrollo.


Manejo de herbicidas en pre siembra y pre emergencia

El uso de herbicidas residuales pre emergentes en maíz es una práctica que permite la implantación del cultivo libre de competencia de malezas. La combinación más frecuente es Roundup Full II o ControlMax (glifosato) con Guardian (acetoclor + protector) y Atrazina Equipagro 90 (atrazina WG). Esta mezcla se puede complementar con un herbicida hormonal para incrementar la eficacia de control de malezas latifoliadas emergidas y disminuir la presión de selección. Los herbicidas residuales necesitan una lluvia de entre 12-15 mm dentro de los 7 días posteriores a la aplicación para su correcta incorporación.

Otros tratamientos que se aplican en este momento son los de rescate de malezas de germinación otoño invernales remanentes (rama negra) o bien malezas perennes de germinación primaveral (Borreria, Gomphrena, Commelina, etc.). Los mismos consisten en aplicaciones en “doble golpe” o bien herbicidas específicos para una determinada especie de difícil control con los tratamientos tradicionales.



Manejo de herbicidas en post emergencia

La aplicación de post emergencia del cultivo es complementaria a la de pre siembra – pre emergencia. La ventana para esta aplicación dependerá de los productos utilizados en el tratamiento y el tamaño de la maleza. En general, respecto del cultivo, estas aplicaciones ocurren entre los estadios V2 a V6. En caso que el herbicida fuera solamente glifosato, es posible retrasar la aplicación hasta V8. Para el caso de los herbicidas inhibidores de la ALS es necesario revisar la tolerancia del híbrido que se hubiera sembrado y asegurarse que no hubieran sido aplicados insecticidas fosforados en la semana previa y posterior al tratamiento. Eventualmente, en casos de elevada presión de malezas o en condiciones que reduzcan la residualidad de los pre-emergentes, es factible la aplicación de un refuerzo de atrazina en post-emergencia para prolongar el período de control de malezas.


Importancia de la planificación del sistema de manejo de malezas

Es importante monitorear frecuentemente los lotes para planificar los tratamientos y controlar las malezas temprano. Las acciones anticipadas minimizan la necesidad de aplicaciones de rescate o fuera del tamaño óptimo de control. Para eso se debe:
Planificar el barbecho de acuerdo a malezas clave identificadas y rotación de cultivos, siguiendo el árbol de recomendaciones.
Ajustar las dosis de los tratamientos herbicidas a la problemática de malezas y a la regulación vigente.
Monitorear escapes/nuevas emergencias en forma periódica y actuar en forma inmediata si fuera necesario.



Manejo de Malezas: Resistencia y tolerancia a herbicidas

El manejo de malezas es un tema clave cuando se pretende proteger la productividad de los cultivos. La incorporación de cultivos tolerantes a glifosato a mediados de la década del 90, sumado a la siembra directa, resultaron en un sistema de muy rápida adopción por su versatilidad, simpleza, menores costos, y alta eficacia. El glifosato pasó a ser la principal herramienta de control de malezas perdiéndose la práctica de monitoreo y manejo de herbicidas residuales.
Los sistemas de producción actuales están regidos por una gran proporción de la superficie sembrada con soja RR en siembra directa, no habiendo muchas alternativas rentables de rotación de cultivos. En este contexto el manejo de malezas se basa casi exclusivamente en el uso de herbicidas. Actualmente la eficacia del glifosato está siendo desafiada aún en condiciones óptimas de control respecto de estadio fenológico, dosis de herbicida y calidad de aplicación. Las causas detrás de estas fallas de control son (i) la evolución de resistencia en poblaciones de las especies de maleza originalmente presentes, o (ii) el establecimiento de nuevas especies tolerantes al glifosato que fueron entrando al sistema para ocupar los nichos que liberaron malezas muy competitivas pero de alta susceptibilidad a este herbicida.

Cuando hablamos de resistencia y tolerancia es importante tener en cuenta las diferencias entre uno y otro término. La resistencia se define como la capacidad heredable de un biotipo de maleza de sobrevivir a un herbicida al cual la población original era susceptible. La resistencia a herbicidas no es más que el resultado de una determinada presión de selección sobre la capacidad natural de evolución que tienen las malezas y es una condición que se da a nivel poblacional. La tolerancia, en cambio, es una característica innata de la especie y es la base de la existencia de herbicidas selectivos. La especie tolerante nunca fue controlada con la dosis de campo del herbicida determinado. Muchas veces estas especies son consideradas como “duras” de controlar con glifosato. Tanto la resistencia como la tolerancia deben ser manejadas considerando el sistema de producción en su conjunto.

Autores: Andrés Abello y Germán Ferrari

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